El descanso está condicionado por varios factores, como el físico externo: colchón, somier, ambiente estético, ambiente sonoro; el físico propio de cada persona; y el mental. Al mismo tiempo que podemos mejorar nuestro ambiente, nuestro colchón y base donde descansar, hemos de cuidar el control y salud de nuestro propio cuerpo y la serenidad de nuestra mente. No hay descanso con dolor, con tensión, ni con estrés, de ahí la importancia de consultar con especialistas del descanso para elegir una cama correcta.

El descanso completo se puede llegar a conseguir a través de la relajación, la respiración y unos sencillos trucos y movimientos que nos sirvan de terapia.

Para un sueño reparador, nuestra musculatura debe relajarse lo suficiente para aprovechar al máximo nuestras horas de sueño. Nuestra actividad diaria y las tensiones a las que nos sometemos, pueden hacer que aparezcan dolores musculares y articulares que nos quitan el sueño.

A continuación encontrarás 4 consejos muy concretos basados en técnicas de relajación: consejos prácticos y naturales para ayudarte a relajarte y prepararte para descansar y tener un sueño verdaderamente reparador. Estira y haz "bostezar" todo tu cuerpo con este método natural y eficaz de relajación que renueva tu diafragma respiratorio y destensa toda la musculatura (Se pueden realizar tanto en el colchón como en el suelo).



1.- Antes de acostarte tómate tu tiempo y desperézate suavemente estirando tus brazos, ya sea estando sentado o de pié. En este último caso, podrás estirar más las piernas. Disfruta, respirando mientras alargas con intensidad tus manos, tus codos... aunque no tengas ganas de desperezarte, inténtalo: verás los resultados. Deja salir los bostezos que te vengan de forma natural.

2.- Túmbate de lado y luego, una vez que estés totalmente boca arriba, vuelve a estirarte y desperezarte de forma suave, tratando de realizar diferentes posiciones que te ayuden a desentumecer todas tus articulaciones. Prueba a girar la cintura girando suavemente las piernas hacia un lado y el tronco hacia el otro. Repite lo mismo hacia el lado inverso.

3.- Acomódate boca arriba y dedica unos segundos a sentir todo el peso de tu cuerpo, en especial el del cráneo, y toda la musculatura de la cara. Se acumulan muchas tensiones en el rostro, sobre todo en la frente y en la mandíbula.

4.- Abre la boca intensamente cogiendo aire a la vez e intenta que surja un bostezo, aprovechándolo al máximo para destensar no solo la mandíbula, sino también la musculatura cervical y de la base del cráneo.

Además de seguir estos 4 consejos anteriores para lograr una buena preparación del cuerpo para un buen descanso, es esencial encontrarse bien adaptado a la superficie, sea cual sea la posición de nuestro cuerpo. Es interesante tomar en cuenta las curvas que nuestra fisionomía tiene de forma natural, coincidiendo con las articulaciones y espacios que favorecen nuestro movimiento. Así, pasamos a dar unos consejos útiles que favorecen el descanso de las articulaciones, aportando medios físicos como almohadas y cojines extras que favorecerán la descarga articular, el descanso muscular y el riego sanguíneo.

1.- Evita que las articulaciones de las piernas reciban mucha presión. Para ello, si duermes de lado deja que las rodillas y tobillos se superpongan adelantándolos. Facilitarás la circulación de retorno venoso, linfático y evitarás molestias articulares y musculares.

2.- Otra opción es colocarse un cojín entre las piernas dejando reposar la pierna de encima sobre él. Es muy agradable, a la vez que permites a las ingles una apertura que descongestiona los ganglios linfáticos y también mejora la circulación. Ideal para las embarazadas.

3.- Estando boca arriba es muy aconsejable colocarse un cojín debajo de las piernas, con lo que al estar un poquito en alto las piernas y las rodillas, descargan la fatiga.
4.- Si tiene dolor lumbar en la espalda, la posición del punto 3 mejorará suavemente la posición de las vértebras, pero resulta aún más eficaz acercar las rodillas al pecho lo que se pueda durante unos 20-40 segundos, manteniéndolas algo separadas, sin tensar los hombros y respirando tranquilamente.
5.- Para las cervicales, es conveniente elegir la almohada que más nos convenga. Como medida, si se duerme de lado, ésta ha de tener la anchura del hombro para que la cabeza quede alineada con el cuerpo, de forma que ni se eleve demasiado ni se caiga. Y boca arriba, es importante sentir que se adapta bien al contorno de la nuca. Y como siempre, es importante sentir el peso del cráneo y la buena relajación del cuello y mandíbula.
6.- Todas estas medidas han de acompañarse de buenos hábitos de alimentación, horario y ambientación externa, y por supuesto esa ambientación interna de nuestro cuerpo a través de la relajación. Hay muchas técnicas, pero siempre resultarán favorecedoras aquellas que permitan recorrer el cuerpo con la mente sintiendo las diferentes articulaciones, músculos e incluso piel, de todo el cuerpo. Las diferentes sensaciones y sobre todo la sensación de peso de gravedad, descargarán totalmente la energía que nos bloquea. Cuerpo relajado, mente despejada.


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